Chachapoyas,  Perú,  selva

Descubriendo Chachapoyas en 3 días

Llevaba mucho tiempo queriendo conocer Kuélap desde que escuché hablar del «Machu Picchu» del norte al que se accedía en teleférico. ¡Imaginaos mi alegría cuando la Aerolínea Atsa se puso en contacto conmigo para ofrecerme una colaboración en Chachapoyas!

Si os soy sincera el viaje me salió bastante de sorpresa, así que no pude preparármelo y estudiar el lugar como otras veces hago, así que lo que os voy a contar a continuación es todo lo que viví y sentí desde la más absoluta ignorancia de lo que me iba a encontrar en el destino. Hay veces que también es bonito viajar así de sorpresa, ¿no creéis?

Aquí, en mi jet privado :p Foto de @luis.vaez

Dia 1: Catarata de Gocta

Nuestro vuelo con Atsa salió a primera hora de la mañana y llegó a Chachapoyas a las 11.30 am, tiempo suficiente para ir directos a conocer la Catarata de Gocta. Para los que no lo sepáis: Atsa tiene 3 vuelos directos a la semana Lima – Chachapoyas con precios bastante asequibles. Si queréis hacer una escapada como la nuestra podéis consultar sus tarifas aquí.

En el mismo aeropuerto nos estaba esperando la agencia con la que haríamos los tours: Chachapoyas Expedition. Y de ahí partimos directos hacia la catarata en un trayecto de aproximadamente una hora en coche a Cochachimba, el pueblo desde donde se inicia el trekking.

Y aquí me llevé mi primera sorpresa, porque yo en mi mente tenía la imagen de la catarata aislada de todo y en mitad de la selva. Pero al llegar me asombró ver toda una civilización construida a su alrededor, desde lodges de diferentes presupuestos, hasta barcitos y tienditas de souvenirs. E incluso la vegetación no era tan frondosa como esperaba que sería.

No me entendáis mal, no me desagradó lo que vi. Todo lo contrario, Cocachimba es una excelente opción para alojarse si estáis en busca de tranquilidad y naturaleza, y lo tendré en cuenta cuando regrese a Chachapoyas. Pero, como os dije, tenía unas ideas preconcebidas en mi cabeza y me asombró mucho lo equivocada que estaba sobre este destino.

Sobre el trekking

El trekking desde el pueblo hasta la catarata es bastante sencillo, así que no temáis. Es más o menos una hora y media si vais a paso ligero, o dos horas si hacéis paradas. Además, si estáis en baja forma hay caballos durante todo el trayecto. Os dejo en la foto de abajo toda la información y precios.

La verdad es que el camino de por sí es espectacular, las vistas de la catarata os acompañarán durante casi todo el trayecto. Y si tenéis suerte podréis cruzaros con el famoso gallito de las rocas, que vuela a sus anchas por allí.

Mejor época para ir

Realmente no hay una época mala, Chachapoyas tiene un clima templado durante todo el año. Pero debéis tener en cuenta que la temporada de lluvias va de noviembre a abril, y será cuando la catarata esté más espectacular.

Nosotros, en cambio, fuimos en temporada seca, y es verdad que durante el camino disfrutamos de un calorcito perfecto, pero como veréis en las fotos la cantidad de agua que vimos no es comparable a la época de lluvias.

Y por fin… ¡la catarata!

La catarata es sencillamente espectacular. Poder llegar a los pies de la misma, sentir la fuerza con la que cae, mojarte cuando el viente sopla y empuja el agua… es una experiencia que debéis vivir por vosotros mismos porque es difícil de explicar.

Ahora que ya la conozco puedo daros el siguiente consejo: si tenéis fuerzas suficientes para hacer un trekking un poco más duro intentad conocer ambas caídas. Yo fui únicamente a la segunda caída y la más grande, pero sí es cierto que la excursión se me quedó un poco corta y que hubiese agradecido tener una visión completa de la catarata.

Para el trekking a la primera caída deberéis empezar en San Pablo de Valera y después ir descendiendo hasta la segunda caída, saliendo por Cocachimba. Son unos 20 kms de trekking a bastante desnivel, por lo que la dificultad es más alta.

Escojáis la excursión que escojáis, estoy segura que lo vais a disfrutar. Se trata de la tercera cascada más alta de Perú (771 metros de altura) y la 17 del mundo, así que el espectáculo está asegurado.


Día 2: Complejo arqueológico Kuélap

El segundo día nuestros amigos de Chachapoyas Expedition nos recogieron a las 8.30 am para llevarnos hacia las ruinas de Kuélap. El camino en coche desde Chachapoyas hasta Nuevo Tingo, el pueblo desde donde se embarca a las telecabinas, dura aproximadamente una hora.

En la Biblioteca Viajera os he dejado el mapa que os explica paso a paso cómo llegar hasta las ruinas, podéis acceder a ella haciendo click aquí.

Una de las cosas que más me sorprendió de Kuélap es lo bien montado que está: la estación de embarque con sus techos altos de madera y su mirador es sencillamente perfecta, desde ahí tendréis que coger un bus que os llevará a las telecabinas, y el paseo de 20 mins en teleférico es el broche perfecto de llegada a las ruinas.

Una vez lleguéis arriba tendréis que hacer un trekking sencillito de 30 mins para llegar a las ruinas. Los precios si queréis hacer la excursión por vuestra cuenta son de 20,40 soles el teleférico y 30 soles la entrada a Kuélap. Tened cuidado porque el teleférico cierra de vez en cuando por mantenimiento, así que antes de vuestra visita comprobad que esté abierto en el calendario que os he subido en la Biblioteca Viajera.

Un poco de cultura

Kuélap fue construido por la cultura Chachapoyas allá por el siglo XI, es decir, anterior al Imperio Inca. Por su ubicación estratégica en lo alto de las montañas se dice que fue diseñado como defensa de otros grupos étnicos.

Y de hecho cuando estáis allí fijaros en las entradas: solo hay 3 en todo el complejo, y a medida que pasáis por la muralla esta se va estrechando hasta que solo permite el ingreso de una persona. Un ejército lo tendría complicado para entrar atacando en masa, ¿no?

Una de las 3 entradas a Kuélap. Foto de @luis.vaez

¿Queréis más datos curiosos? Las ruinas constan de más de 505 recintos y 198 edificaciones externas, y al parecer al construirlas se usaron más de 25 millones de metros cúbicos de material, lo que sobrepasa la cantidad usada en la famosa Pirámide de Keops, en Egipto.

En mis Historias Destacadas de Instagram os cuento más cosas sobre la cultura chachapoyas y la fortaleza de Kuélap. ¡Pasad a verlas y decidme qué os parece!

¿Vale la pena la visita?

Si me hubieseis hecho esta pregunta a mitad de la excursión os habría dicho que no. Porque lo cierto es que la visita sigue un recorrido establecido, y lo que se ve al principio está bastante mal conservado. Pero a medido que avancéis os iréis enamorando más del lugar, y lo realmente bonito os esperará al final del tour.

Como veréis en las fotos de aquí abajo, las ruinas del final son espectaculares. Así que mi respuesta es un con mayúsculas. Tal vez el precio sea un poco elevado, pero la experiencia del teleférico y la imponente fortaleza rodeada de verde y abismos gigantes merecen sin duda el gasto extra.


Dia 3: de vuelta a Lima

¡Y ya llegó el final de nuestra escapada! La tercera mañana aprovechamos para dormir un poquito más, recogimos nuestras maletas, hicimos las últimos fotos y nos despedimos de Chachapoyas.

La casa donde nos alojamos esos días fue Chachapoyas Bungalows, una casita a 10 mins en taxi (y 4 soles) de la Plaza de Armas con espacio para 4 personas y a un precio más que razonable. Os dejo el link de Booking aquí por si queréis comprobar su disponibilidad para vuestro viaje.

Si es vuestra primera vez usando Booking, reservad el hostal desde este enlace y tendréis 15$ de descuento.

El aeropuerto de Chachapoyas es pequeñito y solo recibe vuelos de Atsa, pero tened cuidado porque está un poco alejado de la ciudad, así que salid con un poco de tiempo de antelación para no llevaros sorpresas.

Me fui de allí convencida de que regresaré pronto y me cobraré los pendientes: subiré a la primera caída de Gocta, conoceré Yumbilla, una catarata aún más alta que Gocta, visitaré el Mausoleo de Revash, Karajia y la Caverna de Quiocta. ¡Y os lo contaré luego por aquí!

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